El Dr. Pablo Boksenbojm,
uruguayo israelí, y su colega argentino Dr. Claudio Kristal»Es difícil
explicarlo. Solamente quien lo vive, quien está acá en el día a día, lo puede
comprender». Así responde el Dr. Pablo Boksembojm, uruguayo-israelí, Jefe
de Anestesiología en el Hospital «Barzilai» de Ashkelon, al
preguntársele cómo describiría lo que significa trabajar al alcance de los
cohetes que Hamas dispara desde la Franja de Gaza.
«Estamos acá
corriendo por la vida cuando hay gente del otro lado de la frontera que lo que
hace es correr por la muerte. Uno corre bajo alarmas y bajo cohetes para
atender gente y seguir tratando no solamente a los heridos de guerra-este es un
hospital civil-sino para atender a la gente que necesita atención médica en el
día a día», explica.
Y sus palabras no son en
sentido figurado. Cuando un cohete es lanzado desde Gaza en dirección a Israel
y las alarmas suenan en Ashkelon, este médico, todos sus colegas y los
pacientes que pueden moverse, tienen solamente 30 segundos para resguardarse.
Claro está que a menudo, es imposible lograrlo.
Esto lo tiene clarísimo
también el Dr. Claudio Kristal, argentino-israelí, Jefe de la Sala de
Recuperación, que vive en el país hace 28 años y ya tiene no poca experiencia
como médico en un hospital bajo fuego.
«Ya nos ha pasado, y
lo recordamos de otros conflictos, que tenemos que atender pacientes en lugares
que no están protegidos», nos cuenta. «Ya nos pasó más de una vez que
estábamos en operaciones, suenan las alarmas, evidentemente no te podés ir, se
sigue con la operación, rogando que no te caiga en la cabeza el cohete que se
viene». Al atender a un paciente, el médico no se moverá..y de todos
modos, no siempre alcanzará a llegar al refugio.
Lo singular en el
hospital Barzilai de Ashkelon, esta situación la viven juntos no sólo los
israelíes judíos sino también los árabes, tanto los médicos que trabajan junto
a sus colegas judíos como los pacientes, entre ellos palestinos de la propia
Franja de Gaza.
En este hospital, hemos
entrevistado con el correr de los años en más de una oportunidad, a palestinos
de la zona vecina, que reciben aquí tratamiento médico. Aún recordamos a los
heridos de la policía palestina o simple activistas de Al Fatah, que en junio
del 2007, cuando Hamas tomó el poder por la fuerza en la Franja y echó a la
Autoridad Palestina de Gaza, llegaron a curarse al lado israelí tras haber
chocado directamente con sus adversarios y connacionales de Hamas.
«Nosotros atendemos
a todos los heridos por igual», aclara el Dr. Kristal. «En esta
guerra el hospital ha recibido ya más de mil heridos, soldados, civiles,
israelíes, judíos, árabes, palestinos también del otro lado…de todo. Somos
médicos y cuando atendemos a un herido, no miramos su color y muchas veces, ni sabemos
quién es».
En medio de la
entrevista, pasa a nuestro lado un médico joven, con quien Boksembojm y Kristal
se saludan con gran cordialidad. Está hace ya varios meses especializándose en
el Barzilai. Es palestino, de Cisjordania.Por razones de seguridad, consciente
del peso de Hamas en la zona en la que él vive, prefiere no hablar ante el
micrófono ni decir con nombre y apellido lo que él ve dentro de Israel.
«Quizás más adelante, cuando pase la tensión», dice con firmeza pero
con delicadeza, como pidiendo que entendamos.
El médico argentino y el
uruguayo ya nos habían hablado, con gran satisfacción de que «este es un
país un poco especial..y tenemos aquí también colegas palestinos que trabajan
codo a codo con nosotros».
Y no menos singular es
recibir detalles sobre los palestinos que se atienden en el Barzilai, sobre los
que cuenta el Dr. Boksenbojm, aunque con cuidado, sin dar detalles que permitan
identificar a nadie, por razones de seguridad.
«Hay dos tipos de
palestinos que tenemos acá. Hay habitantes civiles que vienen de la Franja de
Gaza, que vienen escapados porque el Hamas les prohíbe salir a tratamientos en
Israel», asegura. «Si Hamas llega a saber que estuvieron acá , que
los tratan bien, si se llega a saber el nombre, todo el tratamiento médico que
recibieron acá no va a valer nada porque los van a matar».
Pero resulta sorprendente
su agregado. «Cuando hay heridos del otro lado, de Hamas, en
enfrentamientos, se los levanta y cuando llegan acá, los atendemos».
Entendemos que no habla en el aire y él lo confirma: en el Barzilai hay ahora
un joven de 17 años, miembro de Hamas, que resultó herido cuando al salir de un
túnel, chocó con soldados israelíes. «A ese muchacho se le arreglaron
fracturas de fémur, se le hicieron implantes de piel y ya pasó cuatro
operaciones. Recibe la atención médica del más alto nivel», dice el médico
uruguayo-israelí.
Es inevitable analizar la
situación actual y que ello lleve a recordar.
«Esto empezó hace 14
años», recalca Boksenbojm, en referencia a cuando en marzo del 2001, cayó
el primer cohete de Gaza en la ciudad de Sderot.
«Yo tuve la
desgracia de recibir al primer niñito gravemente herido por uno de los primeros
cohetes que había hecho Hamas, que en aquel entonces eran de poco poder
explosivo. Una señora que iba con su bebé en el carrito, al que el cohete le
pegó justo cerca, llegó al hospital..pero no pudimos hacer nada y el bebé
murió».
El testimonio de estos
dos médicos sudamericanos, israelíes, en un hospital que vive la guerra desde
hace años, sin perder su visión amplia e inclusiva , se repite sin duda en
otros hospitales de la zona. Ambos abrigan la esperanza de que «la próxima
entrevista sea de otro cariz, es el único deseo que tenemos».
Antes de salir y dejarles
volver a trabajar, preguntamos qué les parece lo mejor, cómo actuar, si la
alarma nos toma por sorpresa cuando ya llegamos al estacionamiento, antes de
dejar el hospital. «No vas a alcanzar a entrar al edificio», dice el
Dr. Kristal. «Lo mejor que podés hacer es alejarte del auto porque el auto
es una trampa de fuego, tirarte al piso boca abajo completamente, la frente que
toque el piso, poner tus manos protegiendo la cabeza, hasta que escuchás todas
las explosiones que haya..rogando que no te caiga a vos encima…y ahí te
levantás y te vas».
Médico uruguayo y colega argentino, en un hospital en guerra
06/Ago/2014
Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski